Por: Fernando Cruz López.

El Mercado de Abasto de Oaxaca, uno de los centros comerciales más importantes del estado, se ha convertido en un territorio fértil para el abuso financiero. Prestamistas, muchas veces operando en la sombra con protección de autoridades corruptas, han creado un sistema depredador que deja a comerciantes en la ruina. Las víctimas, generalmente pequeños vendedores que buscan financiamiento rápido para mantener su negocio, terminan atrapadas en una espiral de deudas impagables, amenazas y, en muchos casos, la pérdida total de su patrimonio.

El modelo que impera en el Mercado de Abasto no es nuevo. Se trata de un esquema de préstamos conocidos como “gota a gota”, donde prestamistas ofrecen dinero con intereses altísimos y condiciones abusivas. Si el deudor no paga a tiempo, las consecuencias van desde la confiscación de bienes hasta amenazas violentas e incluso agresiones físicas.

Lo más grave es la complicidad de las autoridades. No es casualidad que estos prestamistas operen con total impunidad. En muchos casos, policías municipales y estatales protegen a estos grupos o, peor aún, participan directamente en la red de cobro. Las víctimas no pueden denunciar porque la misma autoridad que debería protegerlas es la que facilita el abuso.

El gobierno estatal y municipal deben realizar operativos efectivos para identificar, desmantelar y castigar a los prestamistas ilegales. Sin embargo, esto solo funcionará si hay una verdadera voluntad política, porque hasta ahora los intereses económicos han impedido que se actúe contra ellos, pues estos desalmados prestamistas se dicen protegidos de poderosos funcionarios de la nueva primavera.

El éxito de los prestamistas radica en que los bancos y el gobierno no ofrecen opciones accesibles para los comerciantes. Se deben impulsar programas de microcréditos con tasas de interés justas, para que los vendedores puedan acceder a financiamiento sin caer en manos de usureros.

La plaga de prestamistas en el Mercado de Abasto de Oaxaca no desaparecerá mientras haya complicidad de autoridades y falta de opciones para los comerciantes. Para acabar con el problema, se necesitan acciones contundentes: operativos contra usureros, alternativas de crédito seguras, protección legal para las víctimas y organización de los afectados.

Si el gobierno sigue ignorando el problema, los comerciantes deben alzar la voz y exigir soluciones reales. De lo contrario, la extorsión disfrazada de préstamos seguirá dejando a más personas en la calle, mientras las autoridades corruptas se benefician de las millonarias ganancias que les genera el brindar proteccion a esos mafiosos…Sigame en X como @visionpolitica7.

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