HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS, ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA

9 DE MARZO DEL 2025

El domingo pasado me ausenté de la Iglesia Catedral, porque fui a la comunidad de San Pedro Teozacoalco, a vivir con ellos fiesta, por eso no vine, me fui a una fiesta a Teozacoalco. No, no bailé. Me dice que si bailé, le digo que no, no bailé. Bueno. Pero me da mucho gusto estar de nuevo en esta Iglesia Catedral, iniciando el primer domingo de Cuaresma y, siempre, el primer domingo de Cuaresma se nos habla de las tentaciones, las que sufrió Nuestro Señor y las que sufrimos nosotros todos los días, todos los días.

El tentador trabajó en Nuestro Señor, el tentador trabaja en usted, trabaja en mí. ¿Cuándo se van a terminar las tentaciones? Hasta que estemos muertos, mientras vivamos vamos a tener tentaciones y no es malo que tengamos tentaciones, porque las tentaciones las pone el espíritu del mal, no las ponemos nosotros, las pone el espíritu del mal, pero no nos convirtamos nosotros en una tentación, también eso hay que cuidar, no seamos una tentación.

¿Cómo venció Nuestro Señor las tentaciones? Hizo oración, hizo penitencia. ¿Quiere vencer las tentaciones? Crezca en la oración, crezca en la penitencia, en el sacrificio. Recuerde que un día los apóstoles le dijeron a Nuestro Señor que no podían expulsar un demonio, y el Señor les respondió: “es que hay unos demonios que se vencen sólo con oración y penitencia, con oración y penitencia y hoy escuchamos a Nuestro Señor, que fue al desierto a hacer oración y no comió, hizo penitencia, se sacrificó. Fortaleció Su Espíritu en esa comunicación con Dios, fortaleció sus gustos personales en un sacrificio. Así también, usted y yo, crezcamos en la oración y crezcamos en la penitencia, en el sacrificio para poder vencer toda tentación.

Nuestro Señor, a cada una de las tentaciones, respondió utilizando textos de la Palabra de Dios: “no sólo de pan vive el hombre”, “no tentarás al Señor, Tu Dios”. Utilizó palabras de la Escritura, pero fíjese qué curioso, que también el demonio utilizó palabras de la Escritura en la tercera tentación: “los ángeles van a estar ahí, como dice Dios, te van a sostener, para que tu pie no tropiece en ninguna piedra”. Utilizó palabras Divinas para hacer caer a Nuestro Señor. “A Él sólo servirás”.

Entonces, venzamos las tentaciones utilizando la misma Palabra Divina y aprendamos de Nuestro Señor. Él no entró en diálogo con el tentador, Él no entró en diálogo.

Vayamos más atrás, cuando el tentador le puso las tentaciones a nuestros primeros padres, Eva entró en diálogo con el tentador: “es que Dios nos prohibió, nos dijo que no comiéramos de aquí”. “Ah, es que si ustedes comen van a ser como dioses”. Entró en diálogo con el tentador.

Nuestro Señor no entró en diálogo, Nuestro Señor no le dice al tentador: “eres un mentiroso, tú no eres el dueño del mundo. El dueño del mundo es Mi Padre, es Dios. Tú no eres el dueño del mundo ¿por qué dices que todos estos reinos son tuyos, si no es verdad?”. No, no le refutó nada, solamente le dijo lo que le tenía qué decir con la Palabra Divina, sin el diálogo.

Entonces, no entre en diálogo con el tentador, porque él es más astuto que usted, ahí se lo va a estar llevando. Si entra en diálogo con el tentador, se lo va a ir llevando, así, medio curvita y curvita hasta que caiga, hasta que caiga, porque él es muy astuto, él es muy listo, pero no más listo que Dios, no más poderoso que Dios.

Tengamos mucho cuidado, llenémonos de Dios para que eso sea como una gran defensa que nosotros tengamos ante la tentación, ante la tentación de ser famosos, ante la tentación de ser poderosos, ante la tentación de disfrutar de los placeres. Hay que ser poderosos, fuertes para no caer en ese tipo de tentaciones.

Al estar leyendo y leyendo el Evangelio, comencé a pensar cuántas personas, en lugar de escuchar a Dios, escuchan al demonio, cuántos en nuestro país se pelean los famosos territorios, para dominar, se pelean los territorios y no les importa matar, quitar la vida. “Este es mi territorio, aquí está asentado mi poder”. Lo escuchamos en la radio, lo escuchamos en la televisión, lo leemos en nuestros celulares, en el periódico, lo leemos, es lucha de territorios, toda violencia que hay en nuestro país es lucha de territorios, es lucha de grupos que quieren estar ahí, dominando, así lo dicen.

¿Qué ha pasado? ¿a quién estamos sirviendo? Preguntémonos y demos una respuesta. A veces hay lucha en nuestra misma familia, ahí hay luchas, a ver quién gana, ¿qué es eso?, luchan los esposos, a ver quién gana. Luchan los padres con los hijos a ver quién gana, luchan los hijos contra los padres y luchan los hermanos contra los hermanos, hay luchas ahí internas en nuestra familia, ¿por qué? ¿por qué ya no está Dios, que nos invita a amarnos, a perdonarnos, a tenernos misericordia, compasión, ternura, amor, aceptación de unos y otros, a crecer juntos, a luchar juntos para salir adelante, para estar mejor en familia, ¿por qué esas divisiones internas en nuestros hogares? Porque a Dios lo hicimos a un lado, lo hicimos a un lado y el que está reinando en nuestro hogar es el que nos divide, es el que nos llena de odio, de coraje, de envidia, de celos, de rencor. Eso lo vivimos a veces en nuestras familias, qué triste. Se mete el tentador, lo dejamos entrar y ahí habita, en nosotros. ¡No! Saquemos al tentador de ahí y que sea Dios el que realmente tenga que vivir en el corazón nuestro y en la vida familiar. Es lo que hoy le puedo compartir a usted de la Palabra Divina.

Pero, también en ese leer y leer, también Dios me dijo que leyera los acontecimientos de la vida, y me duele, me duele mucho lo que pasó de nuevo el día de ayer en esta ciudad, me duele mucho. Me avergüenza mucho. Este edificio sagrado y santo de nuevo no merece respeto, no mereció respeto. Qué triste, qué triste y, tal vez, los que de nuevo pintaron ahí, también son hijos de Dios y tal vez son miembros de nuestra Iglesia.

Expresan mucho coraje contra la Iglesia, no sé, seguimos siendo para ellos violadores, pederastas, malos, endemoniados, perversos, seguimos siendo eso los ministros de Dios.

Siento, siento dolor en mi interior. Me he esforzado toda mi vida por no ser eso, por no ser eso y ahí están letreros: violadores, pederastas, en nuestra Iglesia Catedral. Mucho dolor, mucha tristeza y estuve pensando, sé de cientos de feminicidios, aquí, en este mismo lugar, de mis labios ha salido: “¡Ya basta de feminicidios!”, lo he dicho una y otra y otra vez. ¿De qué ha servido? De nada, de nada. ¿Entonces me debo callar, debo de cerrar la boca?

Aquí he hablado de que la mujer es grande, tiene dignidad, lo he dicho muchas veces. Miremos a la mujer con respeto, con respeto, es nuestra madre, es tu hija, es tu hermana. Lo he dicho aquí miles de veces. De nada ha servido, de nada.

Si a mí me quieren tachar de que no he denunciado todo esto, están en un error, yo sí lo he hecho aquí y lo seguiré haciendo, lo seguiré haciendo. Usted, que es mujer, merece mi respeto y es tan grande como yo, porque usted no eligió ser mujer y yo no elegí ser hombre, lo eligió Dios y usted es grande, porque hay una mujer grande que es la Madre de Dios y usted es grande y merece todo mi amor, todo mi respeto y todo mi cariño y no tengo porque golpearla, porque despreciarla, porque insultarla. Aquí he dicho, ¿por qué hacemos menos a las mujeres indígenas? Aquí lo he dicho, aquí lo he dicho. No ha servido de nada, ahí está el resultado.

He leído: ninguna niña más o ningún niño más. Defienden a los niños, defienden a las niñas muchas personas que también dijeron: “este no nace”. Los que piden respeto a las niñas y niños el día de hoy también han dicho: “no al nacimiento de una nueva vida. Sí al aborto”. No entiendo, no lo entiendo. Cómo piden respeto para los niños y este niño que tenía derecho a nacer, no nace. Gritaste ¡aborto! ¡muerte! Y de este: vida, respeto, cariño, comprensión, amor. Yo no entiendo estas dos cosas, no las entiendo, me cuesta, me cuesta.

También yo no pienso, porque las he visto en otras partes, a las madres buscadoras. Las madres buscadoras no hacen todo eso, las madres buscadoras traen sus mantas, traen sus pancartas, traen las fotos de sus hijos, de sus hijas, “se busca”, traen unas fechas, eso es lo que traen las madres buscadoras, caminan por las calles, llegan a las plazas, pero no hacen eso ¿o sí lo hacen? Yo no he visto, no he visto, y dicen que representan a las madres buscadoras, no sé, yo no sé. Es para reflexionar, es para reflexionar. Es para pensar, para meditar, tenemos derecho de protestar de muchas cosas, pero con respeto, con respeto.

Apenas hace unos meses nos habían entregado la limpieza de esta Catedral, donde se gastaron millones de pesos para limpiar. De nuevo hay que gastar millones de pesos, y van a decir: pues los tienen, la Iglesia es millonaria, ahí está el Vaticano, todos esos tesoros que tiene.

Yo no sé si usted no ama su Catedral. Yo sí la amo, esta Catedral yo sí la amo. Voy a cumplir 7 años de estar aquí el día 25 de abril. El día 25 de abril entré yo a esta Iglesia Catedral, hace siete años profesé mi fe, hice un juramento de fidelidad al Papa para el servicio de esta Iglesia. Voy a cumplir siete años, amo mi Catedral, amo nuestra Catedral, que merece que cuidemos lo que tiene tantos siglos de existir. Ya vamos a cumplir el 2035, quinientos años de Diócesis, quinientos años. Aquí está la obra de Franciscanos, de Dominicos, de Diocesanos, de religiosos y más religiosos. Aquí está la historia de los que dieron vida evangelizando, promoviendo la fe, cimentando y construyendo estos hermosos edificios que nos dan de comer a todos, porque vienen aquí a contemplar estas obras artísticas, históricas.

Pues, Dios nos siga amando y Dios siga teniendo misericordia de nosotros. Sigamos viviendo esta Cuaresma con espíritu penitencial y abiertos a la acción de Dios.

Bendiciones para todos.

Que así sea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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