HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS, ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA

5 DE MARZO DEL 2025

Démosle gracias a Dios que nos permite iniciar este tiempo de gracia, porque así tenemos que mirarlo en nuestra vida de fe. Es una oportunidad que Dios nos ofrece para que nosotros pensemos y hagamos una revisión de nuestra vida. Cómo hemos vivido, cuáles han sido nuestras obras y esta revisión de vida hay que hacerla frente a Dios, no frente a las personas, frente a Dios, porque a Él no podemos engañarlo, no podemos engañarlo.

Frente a Dios, revisémonos, cómo hemos vivido y pensemos en que hay muchas cosas que, gracias a Dios, hemos hecho muy bien, pero ante Dios no vamos a presumir, no, ante Dios le vamos a decir: por Tu gracia, por toda esa gracia que Tú me has regalado yo he podido vivir de esta forma, hacer todas estas cosas que a Ti te agradan, por gracia Tuya, no por gracia mía, por gracia Tuya.

Elevemos nuestro agradecimiento ante todos esos signos de bondad que todos tenemos.

Por supuesto usted tiene corazón bueno, sentimientos buenos. Usted ha practicado virtudes, usted ha sido persona de bien, en su historia personal, en su vida familiar, en su trabajo, en su relación con los demás, ha vivido haciendo el bien. Pues dele gracias a Dios. Todo eso que usted descubra de bondad es para agradecerlo a Dios, porque a lo mejor, en muchos momentos de la vida, no le hemos agradecido. Te agradezco, Señor, que en mi familia tengamos comprensión, haya paz, sintamos el amor, nos perdonemos, nos tengamos misericordia.

Gracias porque en la familia hemos crecido en el espíritu de servicio, de generosidad, de respeto entre nosotros. Gracias, porque no nos hemos guardado silencios, sino hemos estado en una constante comunicación. Gracias, Señor, porque en mi hogar yo he podido escuchar a mis padres, a mis hermanos o si son esposos, escucharse mutuamente y si son padres, escuchar a sus hijos y si somos hijos, escuchar a nuestros padres en un constante diálogo y haciendo todos el esfuerzo por aceptarnos, así como somos, cada uno de nosotros.

Tenemos que decirle a Nuestro Señor, gracias por ello. Gracias.

Pero en ese análisis de nuestra vida, creo que vamos a encontrar también cosas no muy positivas, no muy positivas y no queramos encontrar culpables, porque a veces eso sucede, descubrimos que algo no estuvo bien y comenzamos a buscar a ver quién tuvo la culpa. No busque culpables, frente a Dios reconozca, reconozca su error, reconozca ese mal momento que vivió, reconozca que en usted hay defectos, que en usted hay inclinaciones malas. Reconózcalo.

Sea un poquito humilde, para descubrir esos detalles a los que nosotros le tenemos que decir a Dios: Señor, misericordia, Señor, perdóname, he hecho sufrir a las personas por mi carácter, he hecho sufrir en algunos momentos a mi familia, a la que debo de amar tanto, la he hecho sufrir, perdóname. Ten misericordia, pero no nos vayamos a quedar sólo pidiendo perdón, tenemos que decirle a Dios, este va a ser mi esfuerzo y voy a aprovechar este tiempo de Cuaresma para ir cambiando en estos detalles que yo he podido descubrir que no están bien. Yo voy a hacer el esfuerzo y con Tu gracia voy a ir logrando una conversión, un ser mejor, un avanzar en la vida y hacer que el ambiente familiar, de trabajo, de relación con los demás sea más positivo, más bueno, más agradable a tus ojos. Me voy a esforzar.

Si nosotros nos esforzamos vamos a llegar a la gran fiesta, a la más importante fiesta que tenemos en la Iglesia, que espero que usted sepa cuál es, espero que no esté pensando: la más grande fiesta aquí, en Oaxaca, no vaya a pensar en la Guelaguetza, no, no, o en las fiestas religiosas, no vaya a decir: ah aquí en esta Iglesia Catedral la Asunción de María es la más grande fiesta o la del Señor del Rayo. No, no se enrede, la más grande fiesta es el día que celebramos la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, esa es la más grande fiesta, tan grande que la seguimos viviendo domingo a domingo, domingo a domingo. Entonces, yo tengo que llegar a esa grande fiesta siendo un hombre o una mujer nuevos, nuevos en el interior, porque los años nos van cobrando, nos van cobrando, no se trata de nuevos porque tenemos poquitos años de vida, no, no, nuevos en nuestro interior, un hombre distinto, una mujer distinta que quiere ser mejor, que se va a esforzar por hacer las cosas bien, tiene la ayuda de Dios, confía en Su misericordia, confía en Su auxilio y, hoy, Dios nos ha dicho que hagamos tres cosas en nuestra vida de Cuaresma: oración, penitencia y caridad, compartir con los demás, nos habla de limosna, ayuno y oración, vamos haciendo las tres cosas, vamos haciéndolas, tenemos que crecer como hombres y mujeres de oración para estar más llenos de Dios, en una actitud humilde.

Dios no nos quiere hipócritas, no quiere que andemos ahí presumiendo que somos buenos para rezar, para orar, somos muy piadosos. Nos habla de enciérrate en tu cuarto y ora ante Tu Padre, que está en lo secreto. Entendamos esa expresión, la oración no es para andarla presumiendo, la oración es dirigida a Dios y nada más y la más grande oración, no se le olvide, la más grande oración que usted puede ofrecerle a Dios es la Santa Misa, esa es la más grande oración y aquí quisiera preguntarle, oiga, ¿usted va a misa los domingos? Porque el Señor nos pide que vayamos a misa el domingo para conmemorar Su triunfo sobre la muerte y sobre el pecado, que vivamos la Resurrección, es el Día del Señor, ¿usted va a misa el domingo? Porque somos miles y miles de gentes y no tenemos en las misas miles y miles de gentes, no las tenemos.

Hoy, viene mucha gente a tomar ceniza y fíjese que la ceniza es un sacramental, es como tomar agua bendita y ponérsela, es lo mismo, es un sacramental y si usted no toma ceniza no comete ninguna falta, ah, pero si usted no va a misa el domingo, sí. El primer mandamiento de la Ley de Dios es amar a Dios por encima de todo y cuando no vamos a misa estamos amando otras cosas, le estamos dando más importancia a otras cosas que a Dios, y el tercer mandamiento dice: santificar los días de fiesta, santificarlos.

Yo quisiera verlos el próximo domingo o ahí en su comunidad, donde usted vive, viva con su comunidad el encuentro de Gracia con Dios.

¿Usted hace penitencia? ¿tiene algún sacrificio? ¿tiene algún motivo para hacer ese sacrificio o solamente le dijo a Dios: en la Cuaresma no voy a tomar refrescos, coca colas y Pepsi colas? No voy a tomar refrescos o alguno de ustedes tal vez le dijo a Dios: en la Cuaresma ni un solo mezcalito, voy a hacer esa penitencia, ese sacrificio ¿y para dónde lo va a llevar, oiga? Lo va a llevar para que el Domingo de Resurrección se tome todo lo que no se tomó en la Cuaresma y se embriague y de qué sirvió, de qué sirvió. De nada.

Que lo lleve esa penitencia a ser lo mejor, entonces busque y si usted hizo una reflexión de su interior y sabe cómo vive, cómo piensa y cómo actúa, dígale a Dios: Mira, Señor, el sacrificio, la penitencia que yo voy a hacer es con relación a este detalle que me ha causado tanto problema, mi carácter, voy a tratar de ser más de dominio de mí mismo, voy a controlarme, de cualquier cosa me acelero, voy a controlarme y sé que Tú me vas a ayudar y la otra, nos invita Dios a compartir.

Usted conoce a personas necesitadas, a personas que tal vez son más pobres que usted. Vaya con ellos y comparta, comparta de su alimento, comparta de lo que usted va ganando, pero no vaya con la actitud así de humillarlo y de decirle: tú estás muy amolado, tú no tienes, mira, yo tengo un poquito más, ahí te va. No, con esa actitud no, porque la persona necesitada, híjole, se va a sentir muy mal, muy mal. Den limosna y dice Dios que no andemos presumiendo, a veces presumen y dicen: yo le ayudo, padrecito, yo lo he ayudado, ahora usted haga esto, bautíceme. Ah, entonces tu ayudita llevaba una colita, no era muy generosa, no iba de recta intención, llevaba jiribilla, ya me la estás cobrando, la ayuda que diste para tener un cáliz, un nuevo cáliz, un nuevo ornamento, tenía otra finalidad, que yo te bautizara en un momento que no se debe hacer o que te perdonara todo lo que se tiene qué hacer porque tú me compraste esto que traigo puesto, llevaba otra intención.

Usted no haga eso, usted despréndase y con humildad vaya y comparta.

Pues ahí están las tareas, ojalá y las podamos hacer y yo me imagino que usted ya contó que de hoy al Domingo de Ramos son cuarenta días y luego ya siguen los días Santos y la gran fiesta de Resurrección.

Pues vamos viviendo con ese espíritu penitencial, con ese espíritu de conversión vamos viviendo estos días. A veces decimos, híjole, esto está más largo que la Cuaresma. ¿Cuarenta días se te hace muy largo? Va pasando así, rapidito, rapidito. Cuando menos lo acordemos ya vamos a estar en Semana Santa, pero hay que aprovechar muy bien el tiempo de Gracia.

Conviértanse, nos invita Nuestro Señor, conviértanse. Pues hay que convertirnos y más en este año de Gracia tan especial que estamos viviendo del Jubileo Ordinario y que esta Iglesia Catedral es Santuario de Gracia.

Pues feliz Cuaresma para todos, feliz Cuaresma, feliz momento de reconciliarse con Dios, llenarse de Su Gracia y de Su Fuerza y de ser mejores hijos de Dios.

Que así sea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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